
Bueno queridos bloggers, estamos en Cerdenya. Aterrizamos en Cagliari, su capital, donde estuvimos un par de dias y luego nos vinimos a la zona de Villasimius que es un parque natural protegido donde el agua es absolutamente cristalina, de un azul que quita el sentido.
Tengo ciertos problemillas para publicar el post, principalmente porque me he dejado el cable de descargar las fotos -QUE CABECICA QUE TENGO!- y los ordenadores a los que he tenido acceso no leen la tarjeta de mi cámara... Asi que como véis he hecho un invento para ilustrar el post y dejaré para la vuelta el reportaje. Os parece?
Por cierto, la foto que ilustra es Cala Giuncu... una maravilla de verdad, laguna a un lado y mar al otro. BESOS Y LO DICHO: a la vuelta, con detalle.





Y cómo no, no podía faltar un fado para acabar el post compartiendo más imágenes con mis queridos bloggers. Melancolía portuguesa





Bueno, Peter, unos 50 muy bien llevados, con mucho amor y mucho humor FELICIDADES!! 











Hay gigantes, cercavilas, correfocs, dimonis i bèsties echando fuego, trabucaires, sardinadas en la playa... y la tradicional y estupenda cena en casa de Sonia y Luis en la que este año nos pondrán falta, porque nos vamos a l'Ametlla. Suplid amigos y amigas nuestra ausencia y dad buena cuenta de todo ese cava que tenéis guardado para la ocasión.


Y otra cosita: ya decidida a alargar este post, no descarto completarlo mañana con alguna foto de la cremada del dimoni 2008. (Si las aguas mil lo permiten, claro!)
Stéfano: simpático, hablador, afable; una vez al año se va con sus amigos a sitios inhóspitos y lejanos. Me enseñó fotos de Mauritania, Madagascar, Zanzíbar, Tanzania, Venezuela...Qué preciosidad de imágenes!
Maria Elena jugó en la liga profesional de baloncesto. Tranquila, hospitalaria, divertida, especial... le encanta bailar salsa, aparte de hacer un ragú buenísimo.
Los chavales, guapetones y divertidos. El Xavi, encantado, claro. 
Bolonia me encantó, es una ciudad que no alardea de sus muchos y bellos rincones. No va en boca de todo el mundo, ni es señorial y altiva como otras ciudades italianas. Bolonia es cercana, popular y cargada de historia. Es como una de esas felices sorpresas que te aguardan cuando no esperas nada especialmente extraordinario y sin embargo te encuentras una hermosa lectura, una canción inspirada, una preciosa película.

