miércoles, 30 de abril de 2008
De vuelta




Y ahora vamos un poquito con la ciudad: Bolonia tiene un casco medieval rosa-salmón-amarillo-naranja que se va pintando con los diferentes soles del día, y muchos kilómetros de porches para que no te arrugue la lluvia y puedas seguir paseándote sin paraguas entre sus regias columnas, disfrutando de sus cromáticos desteñidos y de sus decadentes desconchones.
martes, 22 de abril de 2008
23 d'abril
Después de felicitar y de enviar besos a todos los Jordis, Jorges, y Georginas (cuñaaaooo, coleguiiiitas, besos mil) y de desear que gocéis siempre de tiempo para leer y no sólo hoy, paso a anunciaros que nos vamos a hacer de suporters otra vez. (Lo nuestro es vicio, ya veis)
Esta vez nos esperan en una bella citá italiana, en un torneo internazionale dove la nostra brava squadra amarillo-púrpura del Sant Josep se medirá a squadre participanti de Bosnia, Serbia, Repubblica Slovaca, Ungheria e, certamente, Italia.

Esa ciudad es... BOLONIA, efectivamente!
Como os podéis imaginar ya tengo preparado mi look de hincha: pañuelico, camiseta, trompetica... todo muy fashion para dar bien el cante.
Look que esta vez completaré bailando er brikindans y er crusaíto a ver si me dan la copa a la hooligan más friky. Que seguro.
lunes, 14 de abril de 2008
Breves
No sólamente porque están los espectáculos, la programación de televisión y los deportes; realmente me parece más cómodo, y además creo que es un mecanismo para prepararme el ánimo y compensarlo del terror que le espera después en las secciones nacional e internacional, que a veces no termino de leer.
Lo que nunca dejo de leer en un periódico son aquellas pequeñas noticias colocadas en columnitas, como si nada: esas noticias diminutas que cuentan historias mínimas.
Me gustan. A veces incluso las recorto. Pequeñas historias. Minúsculas.
Breves.
Así que cogí unas cuantas fotos de las muchas que pueblan los entresijos de mi PC, y me entretuve escribiendo unas cuantas "breves" que aquí debajo os pongo.
domingo, 6 de abril de 2008
Zhù Yì!


martes, 1 de abril de 2008
Dos Aries
También dicen que son impulsivos y a veces tienen poca paciencia, que les gusta ganar y vestir bien, que les gustan la aventura y los retos.
Eso dicen.
Argelia, 1988
Las habitaciones de nuestro Hotel Atlantida de Ghardaia eran por decirlo de alguna manera precarias e inestables: podían desaparecer bajo los efectos de una misteriosa inundación o redecorarse según distribuyeras los colchones por el suelo. Eso sí: el "bisnes" y el "change" estaban asegurados. Era un poco tarde, y más para una ciudad extremadamente devota como Ghardaia, pero salimos del hotel con una misión: conseguir una botella de vino en una ciudad santa donde lo más graduado que habíamos conseguido beber era un pastís en el hotel Rostemides (porque era un cinco estrellas y sobre todo porque les había dado la gana servírnoslo). Habíamos quedado con un muchacho que nos iba a guiar hasta el preciado elixir y empezó a adentrarnos por estrechas callejuelas de oscuridad total, y entre paredes secretas y tortuosas esquinas nos llevó hasta una puerta donde llamó con rítmicos golpes de contraseña. Se abrió, e iluminado por una luz macilenta apareció un individuo que, por la pinta, de piadoso tenía poco y de peligroso bastante más. En ese momento, el amigo Roberto hizo un quiebro, una especie de genuflexión un poco rara.
-Ay, colegas -les dije-, que a cuenta del vino, éstos nos quitan la pasta, nos dan una paliza y desaparecemos entre la arquitectura mozabita sin dejar rastro.
-Una pallissa?- contestó Roberto- Éstos no mos foten res, primos, perquè tinc una pedra a la mà que si van mal dades els hi foto i apretem a córrer, veigues!
Por suerte, al bodeguero y a su compinche les pareció suficiente palo el que nos pegaron con el precio de la botella.
Pero por si acaso, la piedra de Roberto estuvo allí.
Thailandia, 1989 Estábamos Manu, Lope, Joan y yo desayunando en un bar de Khaosan Road, la calle de los trotamundos en Bangkok, llena de guesthouses de módicos precios y mochileros de toda calaña . Acabábamos de dejar nuestro encantador "hotel-horno", con la total certeza de haber perdido durante la noche un par de kilos de panículo adiposo. El bar estaba abierto a la calle y desde la mesa vi aparecer dos lujosos coches de los que bajaron dos atildados thailandeses que entraron en el bar.
Manu estaba contando una de sus aventuras sobresaltando todo aquel universo beatnik con sus características carcajadas, por lo que tras un rápido recorrido visual y auditivo los dos yuppies siameses tuvieron clarísimo que tenían que sentarse en nuestra mesa. Se presentaron como empleados de una agencia de publicidad.
Al momento oí a Manu decir bien alto y bien fuerte: -OF COURSE, MY FRIEND!!
Y por la noche... estábamos haciendo de extras en un anuncio para la televisión thailandesa.
Estos dos Aries, Roberto y Manu, colegas nuestros desde tiempo inmemorial, cumplen años estos primeros días de abril. Este post va por vosotros.... MUCHAS FELICIDADES Y UN BESO MUY FUERTE!!