sábado, 5 de agosto de 2017

CARNAC Y LA TRINITÉ-SUR-MER (3)


Estando en el sur de la Bretaña no podíamos pasar por alto la visita a Carnac y sus alineamientos megalíticos.  Así que dejamos Concarneau la azul y 100 km hacia el este llegamos a La Trinité-Sur-Mer, una bella localidad costera delante de la Bahía de Quiberon, que será nuestra última base y donde pasaremos dos días.
Muy cerca de La Trinité-Sur-Mer y al norte de la localidad de Carnac se hallan los alineamientos, el monumento prehistórico más extenso del mundo.


Más de 3000 menhires, dispuestos en líneas de hasta un kilómetro se distribuyen en varios alineamientos, de los que Le Ménec, Kermario, Kerlescan y le Petit Ménec son los más importantes y visitados.


Las teorías que han intentado explicar estos conjuntos del Neolítico son de lo más variadas y controvertidas, y diversas las leyendas que han originado. La aureola de misterio que los rodea ha dada lugar a todas ellas. Se desconoce su utilización y significado, aunque la teoría más aceptada es que tienen relación con la astronomía y los cuerpos celestes.



Hay ciertas creencias que le suponen a la zona un gran poder telúrico, unas poderosas corrientes de energía que emanan de la tierra.  Pudimos ver al lado de "El gigante de Manio", un menhir de 6,5 m de altura al que se accede paseando por un agradable bosque, un grupo de personas en círculo entonando cánticos que parecían realizar algún ritual para captarla.
Teorías y leyendas al margen, el lugar tiene un halo mágico y enigmático que se multiplica al pensar quién, cómo y para qué transportarían y colocarían estos menhires hace miles de años. 
Por cierto, menhir y dolmen son palabras bretonas: men quiere decir piedra, hir, larga y dol significa mesa.

Tras la visita del complejo megalítico damos una vuelta por Carnac y descubrimos un bonito pueblo, con una joya del s. XVII, la iglesia de Saint- Cornély, patrón del ganado,  con vistosas vidrieras y bóvedas estucadas y llenas de murales.



Carnac-Plage es también un destino turístico de gran importancia, con sus cinco playas arenosas bordeadas de pinos, el club de yates y numerosos establecimientos turísticos.




LA TRINITÉ-SUR-MER

 

La llegada a La Trinité-sur-Mer ofrece una panorámica inmejorable del pueblo y del puerto. Por un lado las típicas barcas que salen a faenar en los criaderos de ostras, por el otro los más de 1500 yates y veleros del puerto deportivo, y enfrente de todo ello, una cornisa de casitas y establecimientos que se adentran en la colina hasta llegar arriba al núcleo antiguo de la población, vertebrado alrededor de su iglesia.
Situado en la parte alta, el burgo se articula en estrechos callejones y casas de piedra vista.  Hay bonitos rincones llenos de flores y plantas.  A días convenidos se organiza un interesante y concurrido mercadillo de productos locales, frutas y verduras, comidas típicas y artesanía.














Ep!! Nuestro "vecino" de habitación :-)
La localidad es la capital de la vela, destino de muchos marinos y regatistas ya que aquí se organizan importantes regatas como la Spi Ouest France.  Ni que decir tiene que aquí hay que llevar un jersey de rayas para estar a la page... No hay que preocuparse: hay varios establecimientos de moda náutica para los devotos de este tipo de vestimenta.



El puerto de La Trinité-Sur-Mer tuvo una gran importancia hasta 1935 debido al intenso comercio con Cardiff.  Exportaba madera para las minas del País de Gales e importaba carbón.  Pero a causa del incremento de los precios de aduana esta actividad fue disminuyendo progresivamente. 
Y hablando de aduanas, no hay que perderse el precioso "chemin des douaniers" o camino de los aduaneros, un tranquilo y bello camino de ronda bordeado de pinos, mimosas y camelias al lado de mansiones de inicios del s.XX, que va bordeando una sucesión de playitas hasta la Punta de Kerbihan. Allá se abren dos solitarias playas más,una al canal y otra a la Bahía de Quiberon.
Un paseo espectacular, todo bañado de esa luz bretona que a todo le intensifica los colores.








Durante nuestra estancia bservamos también con gusto el interés artístico de La Trinité-sur-Mer.  Dentro del Festival Escales Photos de Mor Braz,  tuvimos ocasión de ver en sus calles los trabajos fotográficos de tres fotógrafos: "Tous les marins ont les yeux bleus, 39 retratos de marinos en gran formato, captados con el mismo procedimiento, con la misma luz y la misma cámara Hasselblad, de Maud Bernos ; la de "Route de Pêche Grand Nord" de Chris Miller sobre los trabajos de pesca en el Mar del Norte y "Pouces" de Erwan Amice, también sobre los océanos.
También descubrimos preciosos collages y afiches distribuidos por la localidad de las artistas bretonas Erika Raio y Melanie Busnel.










Con gran pesar esto se acaba...
Una semana por tierras bretonas que toca a su fin.
Antes, sin embargo, veremos Vannes y Nantes.  En el siguiente post será. 


jueves, 3 de agosto de 2017

DINAN, CONCARNEAU Y OTRAS MARAVILLAS (2)

♪♫♬"Ils ont des chapeaux ronds,
vive la Bretagne,
ils ont des chapeaux ronds,
vive les bretons " ♪♫♬

Los habitantes de la península bretona, parte de la antiguamente llamada Armórica (Tierra de Mares i...tierra de Ástérix), son amables, orgullosos de sus tradiciones, de su lengua, su tierra y su folclore.  Son muy nacionalistas, y amantes de las leyendas llenas de elfos, hadas y espíritus de los bosques que beben del imaginario celta y de las leyendas artúricas. 
Coincidimos con algunas ceremonias religiosas privadas, en las que pudimos admirar la riqueza de los bordados de sus trajes folclóricos y los tocados de refinados encajes que lucen las mujeres y se mostraron muy amables a la hora de pedirles una foto. Hay una enorme variedad de bordados y colores, incluso se puede identificar el pueblo de origen por los detalles del traje regional.
En Bretaña, refiriéndose a los diferentes trajes de sus pueblos hay un dicho:  "Kant bro, kant giz", es decir "cien países, cien modas" 


LA CIUDAD DE DINAN ,PUNTO Y APARTE

Hermosa y fluvial competidora de ciudades litorales.
Corte de los Duques de Bretaña, que la dotaron de un poderoso patrimonio.
Viaje a la Edad Media y 2,8 km de muralla encerrando conventos, torres, iglesias y panorámicas sobre la Rance.
Notas e instrumentos antiguos que alegran sus calles y transportan a otros tiempos.
Rincones, hortensias, detalles, adoquines que descienden 75 metros por debajo del nivel de la ciudad por la preciosa calle Jerzual hasta llegar al puerto.
Toda la villa a tus pies desde lo alto de la Tour de l'Horloge.
Buen gusto que adorna por igual ventanas y puertas, mansiones portentosas o sencillas casitas.
Vigas a la vista de madera coloreada, sosteniendo el peso del tiempo.











ATRAVESANDO LA BRETAÑA
Doscientos treinta kilómetros nos separan de nuestro próximo destino, Concarneau la azul. Desde Dinan viajamos por los departamentos de Côtes-D'armor y Morbihan hasta llegar al de Finistère, en el que pasaremos tres días con base en Concarneau. Un extravío nos permite disfrutar del precioso paisaje de algunas carreteras secundarias, de su naturaleza rica y cambiante, de las cuidadas zonas rurales.
La luminosidad de la costa sur de la Bretaña nos espera, con su remolona puesta de sol, con la luz que reverbera en el océano y la hace todavía más brillante.

KONK KERNE O CONCARNEAU LA AZUL, PUNTO Y APARTE.

Olor a mar, embarcaciones de colores que descansan en la quietud del estuario.
Recinto amurallado: Ville-Close, encantadora ciudad fortificada erigida en el siglo XIV,  que se alza en medio del agua y alberga calles adoquinadas, coquetos restaurantes, tiendas marineras, museos de la pesca, bellos rincones bretones.
Importante puerto pesquero, celebrada industria conservera, sabroso atún blanco del atlántico en latas decoradas con motivos bretones.
Bares, qué lugares, buenos para compartir... en la noche de Concarneau.
Creperías de cuento, primorosas ventanas, murallas que acogen sonidos de gaitas bretonas mientras el sol se va sin ninguna prisa.
Pequeños viajes en pequeños ferrys, que te pasan al otro lado del estuario en dos minutos.
LUZ
El vínculo de Concarneau con el mar es histórico





Galerías, tiendas y restaurantes
se suceden dentro de la villa fortificada de Concarneau
Las típicas vigas pintadas y a la vista de muchas casas bretonas
Binioú = Gaita en lengua bretona

Más allá del puerto y del núcleo urbano de Concarneau,
toda una cornisa de playas de arena blanca 
La Ville-Close al fondo
La mejor hora para adentrarse en la Ville-Close
es al caer la tarde, cuando las tiendas han cerrado y el gentío desaparece..
La Crêperíe de Blancanieves?????

DE PONT-AVEN A PENMARC'H
Desde nuestra base en Concarneau podemos visitar una bonita zona de la costa sur de la Bretaña, comprendida entre Névez y Pont-Aven hasta la Punta de Penmarc'h donde se encuentra el imponente Faro de Eckmühl. Playas de aguas cristalinas, arenas blancas, azules de impacto, verdes que llegan al océano, casetas playeras y ...bañistas disfrutando de unas aguas más hospitalarias que en el norte.  





KERASCOËT... ¿Dónde está Astérix?



¡La aldea irreductible existe!
El pueblecito de Kerascoët, cercano a Névez es como sacado del cómic de Uderzo.  Sus casitas de granito y techo de paja, de contraventanas y puertas azules flanqueadas por hortensias y plantas trepadoras, invita a un paseo imaginando bardos amordazados y galos bebiendo pociones mágicas. El pueblo data del s.XV y fue restaurado con verdadera autenticidad por sus habitantes que tienen el lujo de vivir en un lugar tranquilo y precioso rodeado de un agradable bosque y que recibieron una distinción nacional por su trabajo.  




PONT-AVEN Y LA HUELLA DE GAUGUIN



El río Aven atraviesa la ciudad para acabar en un precioso y radiante estuario. Las casas de granito y los rincones luminosos de Pont-Aven discurren a ambos lados del rio, y el núcleo urbano se llena de galerías de arte y escaparates llenos de delicias bretonas.
En 1886 llegó Paul Gauguin a la localidad y, en este viaje y otros posteriores, pintó numerosas escenas bretonas que dieron lugar a la que se conoció posteriormente como Escuela de Pont Aven.
¡Imprescindible entre paseo y paseo comer unas Traou-Mad, unas galletas deliciosas y crujientes!





QUIMPER 


El canal del río Odet fluye jalonado de pasarelas llenas de flores a lo largo de la ciudad de Quimper, la capital del departamento de Finistère.  A ambos lados se suceden bellas edificaciones de piedra y la joya gótica  de la Catedral de Saint-Corentin.
El núcleo urbano alrededor de la Catedral es un bonito conjunto de calles peatonales con el nombre de los gremios que allí crecieron en la Edad media y con singulares  edificios que lo hacen muy atractivo.








LOCRONAN, DÓNDE VIVEN LAS HADAS

Locronan es una de les Petites Villes de Caractère que tiene la Bretaña. Posee un extraordinario conjunto arquitectónico que se articula alrededor de la Grand' Place y de la Iglesia de Saint-Ronan.  Los ricos edificios de granito y pizarra pertenecieron a nobles y mercaderes que se dedicaban al comercio del lino y el cáñamo para la fabricación de velas para las embarcaciones.
A la entrada de la localidad hay un gran párquing en el que has de dejar el coche, ya que el conjunto es peatonal en su totalidad.  
Y no sólo eso: está tan preservada su imagen, que los cables eléctricos están soterrados, las antenas escondidas y los letreros son reproducciones de los antiguosy tradicionales rótulos. 
El resultado es realmente admirable. Hay algunos establecimientos montados con un gusto exquisito y los rincones llenos de senderos y flores animan al paseo tranquilo.  








¡Sí, es el mismo Jean Burel de la lata de conservas! Este conservero de Concarneau tiene una tienda en Locronan la mar de coquetona donde vende ricas conservas envasadas en unas bonitas latas que reproducen escenas marineras y bretonas.

 



EL FARO DE ECKMÜHL

El faro de Eckmühl es uno de los más imponentes de La Bretaña.  Está situado en la Punta de Penmarc'h.  La terraza se encuentra a 56 metros de altura y se han de subir 307 escalones para acceder a las vistasde la Bahía de Audierne. La escalera de caracol es espectacular y las baldosas son opalinas colocadas siguiendo la curvatura de la pared y el brillo y la espiral le dan el aspecto nacarado de una concha marina. La escalera está cubierta por una lámina de bronce.  El conjunto de granito, roble, caoba y bronce y ópalo dota de gran elegancia a este gigantesco vígía. La luz del faro es una de las más potentes de Francia y se ve a 60 millas náuticas, es decir a más de 100 kilómetros.Las vistas desde la terraza son espectaculares y la luminosidady visibilidad del día alarga la mirada hasta las islas de Sein y Glénan. El esfuerzo de subir se ve enormemente recompensado.







Acaba nuesta estancia en Finistère... Pero no en la Bretaña.
¡¡Más cosicas en el siguiente post!!