Pasa la vida, igual que pasa la corriente cuando el río busca el mar, y yo camino indiferente donde me quiera llevar....cantaba Pata Negra
 |
Una de les precioses fotografies de Tello de La Cala en Imatges |
Por todos los rincones de La Cala ha pasado la vida, la corriente, la historia, los amores, los deseos, los habitantes, los visitantes... y también las grúas, los planes de urbanismo, los consistorios de diferente signo...hasta dejarlos como se ven actualmente. Y hoy traigo hasta aquí tres de esos lugares porque al contrario que en la canción de Pata Negra los cambios y el paso de la vida me dejan cualquier cosa menos indiferente.
Vista general de L'Ametlla. El mar se terminaba en la Platja del Pes donde desembocaba también la calle Mayor, mi calle. En la playa descansaban algunas barcas de pesca pequeñas y había entre la arena esas bolas de algas -cada vez más escasas-, que entonces eran unos blandos y lúdicos proyectiles. Ahora está la Plaça del Canó y el mar se topa para terminar con un paseo entarimado.
Después de la Cova Gran, ese litoral rocoso de la izquierda, venía El Clot de les Senyores, un lugar idílico en mi niñez, donde las piscinas naturales dejaban campo libre a todas las ideas y acrobacias acuáticas de la infancia. Ahora está el Puerto ampliado, la nueva Llotja, el Club Náutico...todos más prácticos que idílicos.
Conseguí mi proverbial plusmarca de "velocidad comiendo pipas" en las tardes veraniegas en la Plaça Nova, antes Plaza del generalísimo y antes Plaça de la República. Por la mañana había mercado, y por la tarde confidencias, pipas y juegos antes de echar unas partidas en los futbolines cercanos. Las palmeras han substituído la fuente, el mercado se trasladó y los niños de ahora acaban sus juegos vespertinos con horchatas y helados, pero no pueden ni soñar en batir mi marca comiendo pipas.
Agradezco a los fotógrafos Tello y Roisín que capturaran para el recuerdo éstas y tantas otras magníficas imágenes de la Cala.