
No sé quién és Efrem Nuky. No sé su aspecto, ni sus horarios. No he oído nunca su voz ni he visto el color de sus ojos. Sé que kería a sus amigos, que las cosas no le salieron bien, y que lo dejó escrito en la calle, donde probablemente pasó muchos ratos.
Dejo a vuestro gusto imaginarle una cara, suponerle un sueño, especular con sus colegas, sospecharle unos problemas, vislumbrarle una salida.
Efrem se quedó para siempre en las escaleras del Passatge Riu Mogent...aunque esté en Murcia.